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Reparto

Sin grupo

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Laila

Laila es una niña de nueve años que vive con sus padres y visita muy regularmente a sus yayos, que viven en un botijo.
Su rasgo físico más destacable es su melena negra, muy frondosa y que adopta diversas formas dependiendo de su estado de ánimo. Esta le sirve también para guardar algunas cosas y hacer ciertas bromas, por eso nunca se la quiere cortar demasiado. También puede usarla como paracaídas a grandes alturas. Su color negro se debe a que ella se perdió en una mina de carbón dulce cuando tenía cuatro años, y cuando la encontraron, su cabello se tornó totalmente negro al no llevar casco. Aunque la lavaron mucho, su pelo ya se quedó así del contacto prolongado con el carbón dulce. Esto explica su característico olor a caramelo en el pelo, que muchos creen que es una colonia. Explica también la manía de su mama de ducharla constantemente como vemos en la página 1. Tiene también unos grandes ojos negros, mofletes rojizos (que también varían de tonalidad según su estado de ánimo) y un tono de piel muy blanco (en contraste con la negrura de su cabello)
Otros atributos físicos destacables son su agilidad y flexibilidad. Cuando ella corre y hace piruetas se recoge su cabello para que no le moleste durante el movimiento, sin embargo casi siempre se le suelta la goma y esto hace que su mucho pelo le tape la visión y le cause algunos trompazos. Pero cuando esto no ocurre, suele hacer movimientos con elegancia.
Ella posee un carácter alegre, también inteligente y astuto. Resuelve los problemas que se le plantean con ingenio y mucha imaginación. Ya sea para crear cosas, tratar de resolver algunos problemas, idear bromas y travesuras o simplemente por puro entretenimiento, a Laila le encanta utilizar su desbordante imaginación a diario. Tanto es así que, a pesar de que podríamos considerarla una chiquilla despierta y aguda, a veces se entretiene y se despista con las muchas fantasías que pueblan su cabeza (y su abundante cabellera negra). Algunas de ellas son de lo más surrealistas como podemos ver reflejados en sus dibujos.
Esto también es importante: a Laila le encanta dibujar y pintar. Ha desarrollado cierto talento artístico y es habilidosa dibujando y pintando, siempre aprovecha la más mínima e insospechada oportunidad para dibujar y pintar allá donde esté ya sea en libretas, paredes o incluso cortinas, y con materiales muy curiosos que encuentra por su entorno. Caracoles con cinta adhesiva, collages utilizando restos de sacapuntas … Laila siempre inventa de todo. Su plato favorito es espaguetis de colores, una receta de su invención (o mejor dicho, de su cosecha). A los mayores no les gusta que Laila pinte e invente siempre por todas partes, aunque ella no lo hace con mala intención.
De Laila no podemos decir que sea una niña excesivamente dulce y cursi aunque como es natural, también posee una gran ternura. No podemos decir sobre ella tampoco que sea una niña caprichosa e insolente, más bien es una muchacha que se conforma con lo que tiene, es humilde y comprensiva con los demás. Está claro que ella no es una niña insoportable y criticona pero tampoco es el paradigma de la perfección. Más bien es un término medio. Laila es muy… Laila.
Sobre otros intereses, decir que a Laila le encanta la música Jazz. Esto es algo poco usual entre los niños de su edad, pero ella ha heredado este gusto musical de sus padres, que le ponían Jazz en casa desde pequeña y la llevaban a conciertos para niños. Cuando escucha Jazz suele hacer leves sacudidas de cabeza siguiendo el ritmo, también con su dedo índice. No solo cuando lo escucha, también cuando imagina las alegres composiciones en su cabeza, en cualquier lugar, incluso en el cole (esto ha propiciado algunas extrañezas entre sus compañeros de aula, aunque a ella poco le importa)
Al respecto de su marcha en el cole, ella no suele tener problemas para relacionarse con sus compañeros, y en su rendimiento académico va bien en general, a excepción de una asignatura: ¡Las mates! Si, a Laila no se le dan muy bien las mates, ni le gustan, aunque sabe que son necesarias. Como curiosidad, decir que en cada clase que entra, a Laila la sientan siempre en última fila debido a que su melena negra puede tapar la visión de los que tienen detrás, y también para que algunos gamberros de las últimas filas no le arrojen avioncitos de papel (que se quedan clavados en su mucho pelo). A pesar de ello, siempre suele estar atenta en clase (salvo cuando le asaltan sus pensamientos, como por ejemplo sus amigos imaginarios)
A ella también le divierte utilizar su imaginación para comparar a personas de su entorno con seres fantásticos de cuento. Su profesora de mates, por ejemplo, es un ogro, y el cartero que tira las cartas al buzón de casa de su yayo es un centauro con una carroza (en el pueblo de su yayo los carteros van en trenecito por la calle transportando las cartas, esto le hace imaginarse a Laila una carroza, y el cartero del pueblo tiene una coleta similar a una cola de caballo en el pelo, Laila asocia esto con los centauros)
Además le gusta mucho también leer cuentos, comics (y dibujarlos, ya ha hecho algunos) o jugar a videojuegos. También le gusta el teatro y la poesía infantil (aunque en menor medida) Cuando Laila lee o juega, presta mucha atención, se zambulle totalmente en otros mundos. Le gusta disfrutarlos al máximo, meterse de lleno en todos estos mundos de ficción que le hacen soñar y fantasear imaginaciones de lo más diversas… ella siente de verdad que está en esos mundos de fantasía. Los cuentos, comics, videojuegos… para Laila no solo son un entretenimiento, sino una llave hacia mundos viajes increíbles con la imaginación. Laila se mete muy de lleno en estas historias, ella… las vive de corazón.